Relatos

Al regresar |Relato

El relato que leerán a continuación al igual que Terror bajo la piel, es resultado de un live writing con mi amigo Toro. El no se dedica al mundo de la escritura pero me hace segunda cuando se lo pido.

Para los que no sepan un live writing es ir escribiendo algo en tiempo real mientras otra persona (o personas) lo leen, pero yo soy masoquista y pido que aparte de leer sobre la marcha sea el lector quien decida el rumbo de la historia. ¿Cómo lo deciden? Dándome palabras que debo incorporar de alguna forma ya sea con acciones, descripciones o en forma general.

En esta ocasión Toro hizo que esto terminara como un relato mío del 2011 donde el lemon estaba a la orden del día. Enjoy. (P.D. Si está un poquito diferente a lo usual, se aceptan tomates)

Al regresar

Habían quedado de verse en el obelisco del parque, estuviste esperando a que apareciera pero no tuviste suerte. Te plantó otra vez. Pero es que tu no entiendes, siempre aplica la misma y ahí vas tu «De pendejo», dice tu mejor amigo. Y sabes que tiene razón, pero no lo puedes evitar.

Cada que aparece por la juguetería de la familia es lo mismo, un par de sonrisas y promesas sobre cómo van a recuperar el tiempo perdido por la distancia. Eres como su juguete personal, sólo que tu le saliste gratis. Aun recuerdas cuando prometieron ser amigos por siempre. Tu te lo tomaste enserio y a él se le olvidó en tres meses. Sigue leyendo “Al regresar |Relato”

Relatos

Entre dioses y brujas chupasangre | Relato

De este relato no esperen mucho, lo escribí supuestamente para la convocatoria de Amistad sin fronteras de Editorial Amanecer, convocatoria que se cancelo porque la editorial cerro (si eso no es mala suerte yo no sé lo que será). Pero la verdad es que lo hice con un sólo propósito y no era ganar, si no divertir a Myriam que iba a ser juez del certamen.

Así que aquí tienen un relato largo para los estándares de esta sección que es un self-insert muy mal disimulado de Myriam y mio. Pero al mismo tiempo es un spin-off o side story (como quieran verlo) de  Tláloc cobra caros los favores, una historia larga, que aun no ve la luz porque no la he terminado pero la verá algún día… si la termino o me decido  a publicarla.

Pero aquí vamos, no hay glosario si no se saben algo googleen:

Entre dioses y brujas chupasangre

Sin Yolanda Maricarmen

Son las seis de la mañana. El teléfono vibra junto a tu mejilla; abres un ojo para ver quién es el culpable de despertarte cuando el alba apenas despunta por la ventana. En la pantalla brilla su nombre, es ella. Son audios, de esos que siempre te llegan cuando algo la acongoja. Suspiras y los reproduces mientras te estiras debajo de las sábanas arrugadas. Se está quejando y no es novedad. Le fascina quejarse de todo y nada al mismo tiempo, pero por sobre todo, de que no sabe escribir, de que a la gente no le va a gustar lo que sale de su cabeza y de no saber si lo está haciendo bien. 

Su síndrome del impostor te enferma. Un día de estos, cuando por fin la tengas frente a frente, le soltarás dos putazos bien sentados en la tatema a ver si deja de tirarse al piso que ya está demasiado lleno. Esta vez no es diferente; intuyes al segundo mensaje que existen más cosas detrás y la entiendes, aunque parezcan inconexos sus comentarios, pero aun así esa tendencia de ahogarse en charcos y gritar como loca por los rincones te hace rodar los ojos al infinito y más allá. 

A veces se te escapa murmurar un  «Española tenías que ser» cuando el audio es claramente “El Impostor” hablando. Y es que, al final del día, todas tus amigas españolas son iguales, hablan poco de escribir hasta quedarse sin pestañas e innovar sus narrativas y  mucho de planear   historias con más detalles inútiles que la locura que una yerbera le produjo a María Carlota Amelia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia-Coburgo-Gotha y Orleans, mejor conocida como Doña Carlota de Habsburgo, la última emperatriz de tu país: México. 

México Mágico.  Sigue leyendo “Entre dioses y brujas chupasangre | Relato”

Relatos

Olvide tu nombre | Relato

Hacer un relato al mes es relativamente sencillo, rescatar cosas escritas hace más tiempo es lo difícil. Esto que leerán a continuación no es ni de mis mejores, ni de mis peores pero ya tenia un par de meses arrumbado en las notas del celular y dije ¿por qué no?.

Al final del día no todo lo que escribo borracha sale hermoso. Ya me avisan si les gusta o no, bye

«Dame eso», le dijiste tranquila a tu acompañante. «¿Qué?», te preguntó confundido, y era obvio, cariño, ¿él cómo iba a saber qué era «eso»? Pero lo peor estaba por venir, soltaste muy tranquila un «aquello», señalando vagamente a la mesa donde estaba la compra recién hecha.

El pobre hombre con el que habías compartido tantos años de vida te miraba como preguntándose si le estabas jugando una mala broma; tú siempre le decías exactamente qué necesitabas. No te gustaban las cosas vagas en ningún aspecto de tu vida. Sigue leyendo “Olvide tu nombre | Relato”

Relatos

Un último te quiero | Relato

I was very drunk when i wrote this.
Originalmente pensado para presentarse en la convocatoria de Escritoras Mexicanas 2019, antes de su “problema” de administración, motivo por el cuál decidí no enviarlo. Estúpidamente, este si cumplía todas las bases.  Y mención especial a Ceci Tonks y J.J. Kastle por betearlo en su momento.

 

Quedaría poético decir que todo comenzó un verano, pero a este punto te preguntas: ¿realmente fue así? ¿o fue un invierno? ¿acaso duró más de una vida? Y no obtienes respuesta, la memoria es caprichosa. Tu no puedes escoger qué se quedará grabado a fuego y qué olvidarás, los recuerdos pueden ser como las alas de una mariposa o las pisadas de un gigante.

Las horas entre las paredes blancas y azules eran interminables, los murmullos de voces lejanas pican en la piel casi tanto como el frío que se adentra por las ventanas mal cerradas. Los ventanales apenas cubiertos por persianas mal colocadas daban una ilusión de privacidad que se rompía al escuchar la voz o el ronquido de la mujer de al lado. Estaban separadas sólo por una cortina pesada que en cualquier momento podía ser descorrida .

Pero ese sonido era y es inconfundible. Era una gota, cayendo una y otra vez justo encima de tu cabeza; a veces, por las noches, cuando despiertas entre pesadillas y los vistazos del pasado se te cuelan bajo la piel aún puedes escucharla caer, junto a su voz rasposa hablándote al oído.

Y las lágrimas aparecen, a veces de una en una o como un torrente que no puedes contener. La impotencia del recuerdo se apodera del presente y te inunda de “hubieras”, recordándote lo que pudo ser. Otras veces logras contenerlas, pero se te atoran en la garganta y envenenan tu día a día durante semanas, arrastrándote a recovecos de tu memoria que desearías poder olvidar. Sigue leyendo “Un último te quiero | Relato”

Relatos

Con la luna llena | Relato

Título: Con la luna llena
Convocatoria: Amor al otro lado del charco
Editorial: Amanecer 
Mínimo de palabras: 2000
Cuántas escribí: 1009
P.D. : este ni me gusta, el original sólo era la última escena

“Los botes vuelven vacíos, sólo hay algas pa’ comer.
Y el niño sale a buscar a la reina de los mares.
Que bailando los cantares hace a los peces volver.
Volveré con la luna llena, no me busques que aquí estoy. ”
La pincoya y el pincoy, Magdalena Fleitas

Te desperto el sonido de tu propio cuerpo clamando por alimento, pero te mantuvieron despierto los suaves acordes de una melodía embriagante proveniente del mar.

Por unos instantes en tu mente infantil pensaste que podía ser un mayor quien tocase ese ritmo cadencioso, abriste los ojos para encontrar una bóveda celeste despejada plagada de estrellas y la luna redonda en lo alto,  te incorporaste lentamente sobre tus brazos flacos y observaste hacia el mar por encima de la embarcación de tu familia.

Y ella estaba ahí, con los cabellos dorados cayéndole por la espalda, bailando desnuda al ritmo marcado por su hermano oculto entre las aguas saladas. A tu edad ya sabias quien era, Pincoya, la princesa de los mares. Nadie más había despertado, tu eras el elegido para ver su danza y traer felicidad o desgracia a tu pueblo.

Levantándote lentamente observaste sus movimientos, parecían guiados por la brisa. Un grito de júbilo escapo de tu garganta interrumpiendo el sonido de los acordes y la danza, ella bailaba hacia el este, hacia el mar. Lentamente volvió su rostro a tierra y sonrío al verte erguido con las manos en alto y energía renovada.

Sin borrar la sonrisa se giró lentamente a encararte y alargó uno de sus brazos blancos en tu dirección, como haciendo una invitación. Tal vez si hubiese sido otra situación, si no fuese ella la noble princesa que llama a los peces y alimenta a los hombres, habrías salido corriendo impregnando el aire con gritos y horror. Sigue leyendo “Con la luna llena | Relato”