Relatos

Tetonalli | Relato

A ver notas primero. Este relato tiene como protagonista a mi personaje del foro de rol Nigthwalker : Alex Valdez. Es una helsing con la habilidad de hablar con los muertos, en el foro hay lugar para mono roles, pero como he hablado mucho del rol en Twitter (¿ya me siguen allá?) me dieron ganas de compartirles un poco de ella o él… como le quieran decir total no le importa. Si les gusta me avisan e igual y les subo más cosas cortitas suyas.

Tetonalli

Corres como si te llevara el diablo, con los ojos rojos y lágrimas colgando de las pestañas. Aterrada ante la posibilidad de estar volviéndote loca. Gritas: «¡Cállate!¡Cállate!¡por favor!¡No! ¡Tu no!» pero la voz no hace caso, sigue murmurando que debes parar que te harás daño. No entiende que es su sonido lo que te desgarra el alma. 

Levantas el polvo a tu paso, los magueyes te rozan los brazos con sus púas al pasar entre ellos sin cuidado. Caes al suelo antes de alcanzar el final del plantío. La opresión en tu pecho explota y gritas acurrucándote contra el tronco del mezquite caído donde el abuelo y tú suelen sentarse a comer naranjas y ver las nubes pasar. 

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Relatos

No-me-olvides | Relato

Relato pensado para enviarse a la antología “Tiempo de cementerios” de Cristina (@sgaywalker), irónicamente si cumplía las palabras y bases pero sentí que era demasiado mexicano y demasiado mio para enviarlo. ¿algún día enviaré algo a una convocatoria? Ni el diablo lo sabe ( y si lo sabe, que me diga).

Cuando era pequeña, él me escribió un poema. Sin rima ni métrica, de esos que los eruditos rara vez llaman poesía, pero me encantaba. Decía que las mariposas se enredaban en mi cabello y jugaba con mi sombra.

Han pasado más de diez años desde la última vez que escuché su voz diciendo “te quiero”.  Pero está ahí, está aquí. Y lo afirmo y te lo firmo con sangre ¿Que cómo lo sé? Es sencillo, porque cada que pienso en él una mariposa aparece.

A veces ni lo pienso, ¿sabes? Solo aparece ahí: como anoche, que quería gritar. No importa si es lo más crudo del invierno o lo más seco del otoño. En otras ocasiones, como hoy un puñado de ellas con alas de colores revolotean a mi alrededor mientras camino entre el fango.

El concreto de la entrada terminó hace unos metros y mis tenis están hechos una porquería. Pesan con el lodo acumulado y me cuesta dar un paso. ¡Solo a mi se me ocurre venir después de una tormenta! Pero me he levantado temprano: usé de pretexto salir a correr y ya está, estoy aquí.  Sigue leyendo “No-me-olvides | Relato”