Relatos

Olvide tu nombre | Relato

Hacer un relato al mes es relativamente sencillo, rescatar cosas escritas hace más tiempo es lo difícil. Esto que leerán a continuación no es ni de mis mejores, ni de mis peores pero ya tenia un par de meses arrumbado en las notas del celular y dije ¿por qué no?.

Al final del día no todo lo que escribo borracha sale hermoso. Ya me avisan si les gusta o no, bye

«Dame eso», le dijiste tranquila a tu acompañante. «¿Qué?», te preguntó confundido, y era obvio, cariño, ¿él cómo iba a saber qué era «eso»? Pero lo peor estaba por venir, soltaste muy tranquila un «aquello», señalando vagamente a la mesa donde estaba la compra recién hecha.

El pobre hombre con el que habías compartido tantos años de vida te miraba como preguntándose si le estabas jugando una mala broma; tú siempre le decías exactamente qué necesitabas. No te gustaban las cosas vagas en ningún aspecto de tu vida. Sigue leyendo “Olvide tu nombre | Relato”

Relatos

Puedo no volver

Cada que estás a punto de hacer algo estúpido dicen los libros y la gente que la voz de tu madre va a sonar en tu cabeza diciéndote que no lo hagas. Pero no, no en este caso. Aquí entre mis neuronas solo aparece la tuya y la imagen de tu rostro flota frente a mi.

Aparece cada que olvidó comer y después me atraganto, cada que cruzó la calle sin mirar a los lados y por supuesto cuando tengo más de tres vasos de cerveza frente a mí, es especialmente ahí cuando el alcohol se me empieza a acumular que tu voz diciendo mi nombre con firmeza hace que pare, que beba menos. Que recuerde que debo llegar a casa, que el mundo es peligroso. 

Solíamos bromear con morir, con no llegar, con no despertar en una espiral absurda de un humor con muy mal gusto. No caí en cuenta que tanto había cambiado nuestra vida hasta que una mañana preguntaste si había llegado bien, al decirte que lamentablemente si continuaste la broma pero después de las risas y un segundo de silencio serio decidiste añadir que no debo jugar con eso, que debo llegar. 

Y noté bajo las capas de neutralidad de tu voz, la preocupación que cargaban tus palabras. Porque si, el mundo es peligroso, pero para mi es doblemente peor. Puedo salir a divertirme y desaparecer. Puede que algún día me encuentren o qué jamás lo hagan, tal vez no desaparezca pero eso no garantiza que no pierda un trozo de mi alma en el camino. 

Y yo no tendría la culpa, yo no decidí nacer mujer. 

Las viejitas

Profundidad

Porque lo odio. Y porque realmente en el mar la vida no es tan sabrosa como la pintan.

Te odio , te odio y te odio. 

¿Lo escuchas? Sí, ese sonido que tu madre describe como arrullador, tu padre por otra parte siempre dice que es estimulante ¿Y el resto de la familia? Esta encantada. 

También tu piel, tu cabello y tus pulmones perciben el cambio, te arde la piel por más bloqueador que uses, el sol y la sal la queman de a poco, te pica el cuero cabelludo y pareces un león. 

Una opresión crece en tu pecho y te impide respirar, eso es lo que más te frustra, inhalar y exhalar aire caliente, pesado… sentirlo como algo espeso y lleno de tierra atravesando tu interior. 

 

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Sin categoría

Sex is good

Sex is good
Basado en la canción del mismo nombre de Saving Abel, lo que me recuerda que se la dedique a Chema Pterion alguna vez… aunque no supiera mis obscuros y profundos secretos en ese momento.

You know all my depest secrets 
But u wonder if you know …I hate slepping alone.

Pase por ti a tu casa , una noche perfecta con estrellas de esas que tanto amas y lo sé porque te conozco, porque me conoces. Tus hombros morenos desnudos víctimas de la brisa fresca debido a ese vestido straple negro y corto hasta tus rodillas delicadas.
Vas a mi lado en el coche, el aire sigue entrando con un silbido por las ventanas bajas, el movimiento de tu cabello desatado con esa brisa es sinónimo de que la velocidad no decrece, pero jamás hemos ido despacio, no conocemos la calma y por el parloteo dulce que escapa de tus cuerdas vocales sé que hoy no será la excepción.
 Vamos rumbo a una fiesta, a una más de esas de coctel que tanto me gustan a la orilla de una represa, de esas que siempre están llenas de mujeres hermosas, pero nunca exóticas como tú y por eso me gustas, pero claro eso tú ya lo sabes.
Muchos nos observan siempre lo hacen somos dos cosas opuestas porque tu piel deja claro tu ascendencia, eres mi diosa mulata con esos ojos tan tuyos color chocolate amargo , con todo y tus movimientos coquetos de caderas y manos que jamás estudiaste, esos que ya te viene de cuna.
Y yo, un pobre diablo de metro sesenta y tantos de piel como el papel de impresión totalmente blanca , con ojos azules de ese color tan claro pero opaco que me hacen ver enfermo con esa  barba casi rubia sobre mi mentón.
Dos polos opuestos que saben que por más que se conozcan por más que estén juntos… no se aman.
Y la noche termina sin pena ni gloria, solo como una noche más de lo mismo, frente a tu porche me invitas con un gesto de tu mirada picara y envenenada a pasar a la frescura de la sala de esa casa de maderas blancas.
Te pierdes prendiendo la luz y caminando a través de una puerta abierta que da a tu cocina trayendo ese vino blanco recién sacado de la nevera en copas altas para tumbarnos como un par de chiquillos en el piso, porque en el fondo deseamos volverlo a ser.
Y sabemos que sigue, siempre lo sabemos tenemos un silencio que se hace eterno y etéreo, somos cómplices de ese silencio.
Y hoy en un desliz de  la copa el líquido frío cae sobre tu pecho, haciendo que un estremecimiento recorra tu cuerpo, el vestido se desliza lentamente lejos de ti. Y tus manos suaves, delicadas y cálidas se cuelan entre mis ropas intentando desprenderlas, hacerles desaparecer de tu camino a mi piel.
 Mis labios se apoderaron de tu piel de chocolate desnuda y tus uñas de carmín  repasaron viejas heridas en mi espalda ya tatuada por ellas y el piso de tu casa, de tu sala ese piso que siempre es el perpetuo testigo de nuestros arrebatos de bajas pasiones.
Tus palabras obscenas tan reales que escapan de tus labios abiertos exhalando ordenes de cómo deseas ser amada, me hacen estremecer y desearte con más ahínco. Porque eres una mujer real.
No eres de esas que callan y esperan a que el otro haga el trabajo y adivine que es lo que tu cuerpo pide para sentir que muere , que le recorren sensaciones placenteras que nublan tu mente… no, tú no eres así tu no esperas, tu ordenas , exiges, pides y corriges.
Pero tienes algo que me encanta eres tan buena con este ser, en cuyas venas corre sangre caliente que me retribuyes con creces lo que te ofrezco cada noches sobre ese piso alfombrado de azul.
Y cuando todo termina sabemos con certeza que no , nos une el amor , sabemos que no , nos amamos , pero el sexo es tan bueno sobre esa hermosa alfombra que podemos llegar a hacerlo.
Y hoy en esta madrugada con mis manos trazando círculos sobre tu piel me he preguntado, mientras veo tu silueta desnuda que si tú que conoces todos mis obscuros y amargos secretos, o como tú dices cuando me alegas que conoces  “i know all your depest secrets” a base de vivirlos conmigo , me pregunto mientras beso tus labios rosados si sabes … que odio dormir solo.