Dibujos y artes, Divagaciones

Art Trash Vol. I

Por ahí en telegram dije que este año, si no había relatos o reseñas habría arte. O no tanto arte, si no dibujos que he venido haciendo en horas muertas y minutos robados.

Mi relación con el dibujo es muy ambigua, durante años fue sólo la forma en la que dejé salir emociones no gratas, por lo que inevitablemente asociaba el dibujar con momentos de caos emocional. Mientras más detallado, más mierda estaba por dentro.

Esto técnicamente no ha cambiado. Pero llevo tiempo intentando reconciliándome con el hecho de crear. Y por suerte, ahora a parte de emociones negativas puedo decir que también han salido algunas cosas decentes de momentos positivos.

Para esto una cosa hay que dejar clara: yo siempre dibuje en tradicional. Y por tradicional entiéndase: lápiz, color, pastel, oleo, tintas; todo aquello que te mancha las manos. Pero, para esta aventura de reconciliarme con el dibujo y no dejar las paredes de la casa de la abuela como si hubiera matado a alguien: me compre un iPad.

Dibujo digital, esa fue mi solución. Y apesto. *inserten aquí una carcajada*. La gente suele decime «no está tan mal», y me cuesta no contestarles: «wey no estoy ciega, yo se que está horrible». Y es que miren esta mamada:

Este es de mis primeros dibujos en el iPad. Lo hice para un foro de rol. Ay no.

No es bonito, esta desproporcionado, medio chueco y tiene músculos donde definitivamente no van los músculos. Si lo vez de reojo, mhe tal vez da el fintazo. Pero recapitulando, yo siempre fui tradicional. El digital y hacer errores así me han estado ayudando a quitarme la idea de que tiene que ser perfecto o súper realista para considerarlo bueno.

Estos fueron algunos de mis primeros trabajos en Bellas Artes. En fun fact ese jarrón redondo fue el primero de todos. Después me especialice en cráneos. Las pruebas siguen en la sala de mi casa.

Porque verdad sea dicha en Bellas Artes mi taller era “Transcripción de la Realidad”, mis maestros eran súper buenos. Raul, era muy extricto con las formas “correctas”, Juan Carlos con las luces y fondos y Cony, ah la maestra Cony Serment ella tenía ideas muy locas, abstractas pero construidas en base a la realidad y hacerlas realistas. Al menos en el taller en el que estábamos, fuera de ahí su imaginación para crear siempre me pareció maravillosa.

Este es un sketch a mano. Lo hice el año pasado.

Creo que aún da clases. Si viera mis dibujos de hace unos meses tal vez estaría más orgullosa que cuando pinte ese pingüino hace como quince años. A veces me la encuentro en al calle y aún recuerda mi nombre. No se si habrá quedado en su memoria porque yo era muy rara, realmente era buena o porque era la única de menos de dieciocho en el taller. Pero me desvío.

Solía colorear amikes

La cosa es que dibujar en digital me ha ayudado. Y aquí y allá a veces sale algo decente. Ha sido bastante duro darme cuenta de que cosas que podía hacer casi con ojos cerrados parecen haberse borrado de mi memoria.

Esto es algo de lo que hacía. Fue un diseño para tatuaje. Y si, si se lo tatuaron.

También a principios de este año, simplemente me rendí. Intente experimentar cosas nuevas con el digital de verdad que si, pero encontré un punto medio entre innovar y mantener lo que se hacer, o lo que recuerdo. Y aquí estoy ahora con cosas cómo está.

A veces dibujo monstruos. Y he pensado en aprender a hacerlos mejor.

Puede no parecer mucho, pero no saben la de experimentación que tuve que pasar para poder llegar a ese resultado. Tal vez en digital jamás sea capaz de replicar aquello que mis manos hacían en mi adolescencia y no estoy segura de que quiera hacerlo. Tal vez sea hora de cómo decía la maestra Cony: imaginar.

Este es un fan art de la semana pasada, de Kostia de la saga de Serguei Lukyanenko

Después de todo la imaginación es una parte importante de la creación, no siempre creo a partir de ella venga y diga «hagamos esto», no se esperarla, pero tampoco se invocarla como cuando escribo. Espero poder hacerlo porque últimamente he mezclado el dibujo con mis historias. Dándole rostro a personajes.

Aunque el dibujo esté inspirado en un rol. El personaje, Alex, es el mismo del que pueden leer en Tetonali, un relato que publique hace tiempo.

No planeo hacer un cómic nunca, pero en mi cabeza hay historias que van tomando camino enlazándose unas con otras dejándome ver que inconscientemente a lo largo de los años he creado un mundo. Y con esa realización han comenzado a llegar los nombres de narradores que carecían de ellos y con un nombre; pueden ser mencionados y si pueden ser mencionados: merecen un rostro.

Esta es la mamá de Mayaken. Tiene sus propias historias que toman lugar en la Huasteca Potosina.

Así qué tal vez, después cuando los relatos vuelvan a fluir en este blog. Cuando me decida a publicar las páginas enteras que están escritas en Google Drive ustedes vean no sólo letras, también rostros.

Este último es Theo, el del último relato publicado que se llama “Primer encuentro” .

P.D . Síganme en mi Instagram de dibujitos The Snake Outsider a veces subo cosas bomnitas. E historias de dibujos no publicados jejeje

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