Divagaciones

Recortar tus textos no es el fin del mundo|Divagaciones

Bueno hoy toca un tema algo ¿difícil? de trabajar, no porque sea algo inesperado o inusual, que va, es difícil porque cuesta muchísimo saber cuando debemos recortar un texto.

Actualmente las editoriales, sobre todo independientes y españolas están lanzando por todos lados convocatorias de relatos de diferentes longitudes o reciben manuscritos de novelettes ¿qué implica esto? que los autores tenemos un limite de palabras que no se debe sobrepasar.

Para alguien como yo, que escribe cosas muy cortas lo difícil es conseguir meter más sin distorsionar la idea original, pero la gran mayoría de los autores escriben sin medida y suelen sobrepasar la cantidad de palabras permitidas. Así comienza la tortura: meter tijera. Recortar el texto al que tanto empeño se le puso.

Pero no es el fin del mundo, existen diversas formas de recortar textos y no implican necesariamente eliminar cosas enteras, aunque por regla general si te pasaste mucho puede que llegue a ser necesario.

Aunque debemos ser realistas, eliminar escenas o modificar cosas no es algo malo, todos los autores lo hacen. Y si no lo hacen ellos directamente su editor les hará notar “lo que sobra” ¿Porque digo esto? la cosa es simple: no todo lo que ponemos importa.

Puede que les cueste pensarlo y aceptarlo aunque sea una realidad, muchas veces metemos demasiada “paja” en los relatos o nos repetimos tanto que desperdiciamos espacio para cosas realmente importantes y hacemos que nuestro texto carezca de fluidez o que por muy largo que este se note incompleto, por andar metiendo cosas no relevantes que roban espacio a la trama.

Así que hoy a petición de las chicas del Reto Anual: 12Meses 12 Relatos voy a hacer una guía express de como empezar a recortar los textos. Esto lo pidieron algunas porque cada vez hay  menos espacio en la Categoría Master, pero puede ser útil para cualquiera que desee empezar a saber por donde meter tijera a sus textos y no sepa ni por donde empezar a revisar, que le sobra (o que le falta, aunque eso es tema aparte).

Quiero aclarar como en todas mis entradas de consejos : yo no tengo la verdad absoluta, ni soy profesional. Lo que esta aquí se ha aprendido a base de chingarle, cagarla y practica mucha practica.

ELIMINA TODO LO INÚTIL

Ese es el único lema que deben tener en mente al recortar un texto. Sé perfectamente como suena esto. Veo los signos de interrogación sobre muchas personas así que explicaré ¿qué son las cosas inútiles? las que metes para adornar el texto, para que suene “bonito”, las que pones porque si.

Así que aquí voy a nombrarles situaciones de donde lo hacemos, para ser consientes de como comenzar a meter tijera sin piedad:

Reiteraciones

Este es el meollo con las reiteraciones. Muchas veces intentamos hacer énfasis en exceso sobre determinado hecho de nuestra historia y no aportamos ni un pepino. Ya sea que el personaje no es buena persona o se siente de determinada manera o que un lugar es tétrico, etc. ¿Qué provoca esto? un desperdicio de espacio intentando darle más peso o relevancia a un hecho que con decirlo una o dos veces basta.

Tenemos que aprender a que las cosas no se vuelven más importantes sólo por el hecho de repetirlas varias veces. Si en un relato dices tres veces que tu personaje tiene los ojos verdes en un capitulo y no es estrictamente necesario decirlo, que se vaya. Aquí no hay ejemplo pero porque tendría que poner un texto muy largo.

Puedo darles de ejercicio que lean Vendetta de Nea Poulain de forma critica. Ahí tenemos muchas escenas reiterativas sobre los propósitos de los personajes que eliminándolas el texto ganaría muchísima fluidez. Y aun así le faltaría una buena mano de gato porque aunque a sus lectores les guste, esa cosa esta horriblemente mal escrita. Tiene todos los vicios que un texto puede tener, como si le hubiera hecho un cheklist.

A su defensa en esos momentos ella aun no sabía estas cosas. Ahora escribe increíblemente mejor ¿Cómo lo logro? practicando,  aquí no hay recursos milagrosos.

Adornos

Muchas veces ponemos frases sólo para que “se lea bonito”  o porque “siento que le va bien” y esos adornos son un buen lugar para empezar a quitar palabras, escribir algo de forma sencilla no es malo. De hecho en algunas situaciones es preferible para evitar perder la atención del lector o enrredar cosas.

De ejemplo les pongo un fragmento del algo mio, en el siguiente párrafo hay cosas que si quiero puedo recortar porque no aportan algo al desarrollo, solo están ahí para hacer un chiste y meter palabras que me faltaban.  Las marco en azul:

La gratitud con la que expresa palabras de agradecimiento por un par de comentarios que le hiciste el día anterior te conmueve aunque no lo parezca. Pero no puedes evitarlo. Te ríes y le sueltas «ahora dilo sin llorar», aunque por dentro te morías de ganas de enviarle un simple «sin yolanda maricarmen» pero no estabas muy segura de que fuera a entender. Y porque eres una culera, para qué decimos que no, si sí. ” – Entre dioses y brujas chupasangre  

Como ven, si lo leen saltándose el texto en azul se entiende perfectamente. No necesita más. Y dirán ¡pero si le quitas pierde! Sí, un poco estéticamente hablando pero no es algo indispensable para la historia. No le aporta nada real al texto. Pero ojo, hay que tener mucho cuidado con que eliminamos en estas situaciones para no cargarnos la continuidad por error.

Descripciones

Esas malditas traicioneras, cuando le pones investigación a un relato siempre quieres dejar patente que lo has hecho y es aquí cuando la descripción te puede comer vivo. Muchos autores tienden a describir en exceso cosas realmente inútiles e irrelevantes ¿tienes descripciones de tres lineas sobre la casa de enfrente del protagonista donde nunca va a pasar nada? Quítalo.

Si no aporta a la trama, no sirve. Ojo: nunca se debe dejar un relato sin ambientación pero muchas veces pecamos de regodearnos en detalles innecesarios, esto no es lo ideal cuando tienes un límite de palabras que mantener. Y aunque existan libros en los que la descripción es predominante debes darte cuenta de que puede ser increíblemente pesado si no haces que esa descripción avance y aporte.

Ahora ahí va algo de cuando describimos: repetimos palabras y cosas a lo bestia en muchas ocasiones. Aquí usare el texto de una de las participantes del 12 Meses 12 Relatos para poner el ejemplo. Este texto es “Los cuatro carros” de Mutatis Mutandis. La premisa de hecho me gusto bastante y creo que pueden darle una oportunidad de leerlo y analizarlo.

Pero usemos los primeros dos párrafos:

Durante un largo periodo de mi vida viajé diariamente en bicicleta, recorría el mismo camino constantemente. Vivía en un lugar muy tranquilo, alejado del bullicio de las grandes ciudades, pero dónde también hay problemas; una parte de la ciudad que tiene un lago cercado por árboles que han visto cosas que ningún humano ha visto, árboles que son casas de pericos verdes, pericos que para algunas personas son plagas, pero para mí eran una de las pocos momentos del día que podía sonreír al escuchar y ver a esos pájaros enormes sobrevolando el lago, pasando cerca de mí mientras recorría la orilla del lago en mi bicicleta para llegar a mi destino.

 

Esa zona del camino estaba lleno de casas muy grandes, algunas extravagantes, algunas muy protegidas, llenas de seguridad y cámaras, pero existía una casa que siempre llamaba mi atención: una casa de tres pisos, que sobresalía de todas las demás por su tamaño excesivo pero también porque estaba a medio construir y porque parecía estar abandonada. La casa también saltaba a mi vista porque nunca se veía persona alguna dentro o cerca de ella, pero siempre había cuatro carros estacionados afuera de las grandes puertas del lugar.

¿Podemos apreciar que su descripción aunque da una ambientación curiosa y muy especifica es repetitiva y algo caótica? Cuando esto sucede en nuestras descripciones es que no estamos siendo conscientes de que ya dijimos las cosas. ¿Cómo corregir esto? Leyendo en voz alta y eliminado lo inútil. Sí, otra vez sin piedad.

También puedes usar herramientas digitales para ver cuantas palabras repites,  la pagina mas sencilla que he encontrado es esta: Cuenta-palabras. Pero si eres más visual yo recomendaría utilizar el buscador de los mismos editores de texto en conjunto, así si notas que tienes una palabra o sus derivados cuatro veces o más puedes revisar donde y si están en el mismo párrafo como es el caso, hacerte cargo de ello y modificar.

Aquí yo me he tomado la libertad de editar el texto, para eliminar las repeticiones (aunque aún puede quedar mejor). También quiero hacer notar que  pese a las modificaciones sigue expresando el mismo sentimiento, aportando la misma atmósfera, sólo ha ganado un poco de fluidez y perdido palabras.

Esa zona del camino estaba llena de casas grandes y  extravagantes, algunas muy protegidas con sistemas de seguridad, pero existía una siempre llamaba mi atención: era de tres pisos y  sobresalía de todas las demás por su tamaño excesivo, pero también porque estaba a medio construir. Parecía estar abandonada. El lugar saltaba a mi vista porque nunca se veía persona alguna dentro o cerca de ella, pero siempre había cuatro carros estacionados afuera de las grandes puertas. 

Como podemos ver paso de ser un párrafo de 87 palabras a uno de 77. Esas son 10 palabras muy útiles si a tu trama principal le falto un tin de espacio. Así que, de lo primero que debes hacer al recortar textos es ir por las descripciones. Modifica para hacerlas sencillas pero de calidad. De nada te sirve describir hasta la costura si esta no se va a romper.

Para practicar esto yo recomiendo tomar textos viejos y reescribirlos teniendo en mente lo que se desea aprender y practicar hasta que puedas hacerlo sobre la marcha. 

Escenas

Y llegamos al último punto. El que a nadie le gusta, eliminar escenas. Puede ser difícil o doloroso para muchos pero es indudablemente necesario en la mayoría de los casos cuando el exceso de palabras es abrumador. E incluso cuando no tienes exceso, simplemente por el bien de tu trama existen cosas que se deben de ir.

La premisa es exactamente la misma: si no aporta, fuera, sin piedad. No importa que tanto te guste a ti esa escena donde la protagonista, no sé,  se prueba un pantalón que le queda divino. Si no aporta al desarrollo de ella como personaje o a la trama general ¿realmente es necesario incluir esa escena?.

Porque también esta el hecho de que de vez en cuando creemos necesitarlas sólo porque los protagonistas la están pensando o hablando de ella, cuando no es así. Muchas escenas de recuerdos pueden ser incluidas en diálogos o en un par de lineas sólo para dar al lector a conocer lo mínimo indispensable.

Porque no es lo mismo narrar como alguien se mide unos pantalones en tres párrafos describiendo la tela, el clima y que se le veía un buen trasero a decir “como aquella vez que se probó unos pantalones que le quedaban de infarto en la tienda del centro“, donde básicamente dices lo mismo pero ocupas una cuarta parte del espacio.

Para hacer más fácil saber cuales escenas son desechables pregúntate estas cosas:

  •  ¿me va a servir en la trama?
  • ¿es algo indispensable para el desarrollo de mi protagonista?

Si la respuesta es si, se puede quedar. Pero debes contestarla de forma honesta, no con el sentimiento de que tu quieres que este ahí. Debes practicar el distanciamiento de tus obras, verlas de forma objetiva para poder tomar decisiones más acertadas sobre que puede o no quedarse en una versión final.

Aprender esto no es fácil, pero la única forma que existe es la misma que les repito siempre: practica. Así como los dibujantes se ponen a hacer monos diarios aun sin inspiración, pues con la escritura es igual. No todo es talento nato, incluso ese se debe pulir.

La próxima entrada de esta serie es algo que a muchos les causa un corto circuito cuando empiezan a escribir: describir no es narrar y viceversa. Pero esperenla como en un mes porque aunque no lo parezca estas entradas toman su tiempo, no es una reseña no me salen de la nada.  Mientras pueden revisar la entrada de El ritmo del relato donde les hablo de la importancia en la longitud de las oraciones y el sonido de las palabras.

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