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El ritmo del relato | Divagaciones

Esta entrada surge de la necesidad de explicar algo que suelo decir y comentar en los relatos que presentan al reto anual 12 Meses 12 Relatos: el ritmo. El ritmo en un texto narrativo.

A veces siento que no queda realmente claro a qué me refiero con ello, así que en esta oportunidad quiero aclarar de dónde vienen esas observaciones y porque las realizo.  Ciertamente no soy experta, ni pretendo serlo. Pero la experiencia en escribir en el internet te enseña (a veces a pedradas) cosas que en la escuela no hacen, cuando te mencionan que debe llevar un relato/ cuento/ etc.

 ¿Qué es el ritmo?

Según gente que sabe es: la forma de sucederse y alternar una serie de sonidos que se repiten periódicamente en un determinado intervalo de tiempo, es especialmente la manera en que se suceden y alternan en una obra los sonidos de diferentes intensidades (fuertes y débiles) o duración (breves y largos).

Y dirán Tanit, pero eso habla de música no de escribir ¡y tendrán razón!, pero debemos recordar que las palabras representan sonidos. No importa si se leen en voz baja, alta o mentalmente. Esto hace que cuando nosotros leemos variemos la velocidad con que lo hacemos al igual que una canción nos hace mover el piecito. Influye en como percibimos un texto, así como una melodía marca cómo sentimos una canción.

Es por ello que una de las recomendaciones que siempre hacemos las que jugamos a ser betas es decirte: lee tu texto en voz alta. ¿con qué finalidad? con la de que logres identificar sonidos que no suenan “naturales”, ya sea por sonar repetitivos o estar fuera de lugar. También para que aprecies la longitud real de tus oraciones y el cómo estas afectan la apreciación del texto en cuestión.

Y todo eso, conforma el ritmo, No es fácil ser consiente de él ni aprender a manejarlo. De hecho si se dan cuenta todo este texto tiene un ritmo especial, que surge de la necesidad de mantenerlos leyendo hasta el final. Porque si ¡hasta las entradas tienen un ritmo! por eso algunas se hacen tediosas y otras por muy largas que estén se te van como coca cola helada en verano.

¿Y esto de que sirve saberlo?

De mucho. Cuando tu eres consciente de que el texto que estás leyendo ha logrado transmitirte una sensación que no solo depende de las palabras, sino de la combinación de ellas y la forma en que fueron posicionadas las oraciones con que describe el autor, puedes usarlo a tu favor.

Esto es algo intuitivo, estamos acostumbrados a escribir de cierta forma o un estilo particular. Pero el estilo puede enriquecerse si logramos ver el ritmo que tienen nuestras oraciones en el texto y las escenas que estamos describiendo o narrando, ojo con esto: no es lo mismo narrar que describir. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Ahora, ya sabemos que es el ritmo y su importancia. Pero llega el momento de decirles que existen dos ritmos en un texto: el de la narración y el de la acción. Ambos deben complementarse para sumergir al lector en tus palabras y evitar que deje las cosas a la mitad o le cueste continuar la lectura.

Pero vamos a separarlos: el ritmo de la acción es el cómo avanza la trama de tu relato, las acciones que realizan los protagonistas y que tipo de escenas estás escribiendo (acción, suspenso, estrés, romance, erotismo, etc.) . Por otro lado, el ritmo narrativo es la “cadencia” con que narras esas escenas.

Ejemplificar esto es fácil con las escenas de acción, ya que suelen estar narradas con frases cortas y concisas, mientras que cuando se describe una sensación de tristeza la tendencia es utilizar oraciones medias y largas, para dar esa sensación contemplativa. Para que te des una mejor idea puedes tomar tu libro favorito o uno que recuerdes haber leído con especial rapidez y marcar donde termina cada oración.

Y esto no me lo invente yo. De hecho cada tipo de ritmo narrativo tiene un nombre especifico y para allá vamos.

Clases de ritmos narrativos ft ritmos de acción

Como les comentaba en el inciso anterior, los dos ritmos deben complementarse y a ese hecho es al que se clasifica. ¿Por qué? pues .. porque cada ritmo puede servirte de diversas formas y algunos son predominantes en ciertos ámbitos donde la palabra escrita es importante, como las frases cortas y concisas en textos periodísticos y las oraciones larguísimas con párrafos interminables en los libros de derecho.

La clasificación que les voy a dar depende del cine, pero el cine al igual que las letras cuentan historias. Todos recordamos una buena película y una mala, todos sabemos identificar cuando cambian los tipos de plano y cuando son realizados de forma magistral. Y las clasificaciones de tomas, pueden ser aplicadas perfectamente a la narración literaria, solo cambiemos planos por oraciones.

  • Analitico: Planos cortos y numeros; es un ritmo rápido que se traduce en dinamismo, dramatismo, esfuerzo o actividad. Ejemplos: batallas, discusiones, trazado de un plan, etc.
  • Sintético: Planos largos, poco numerosos; es un ritmo lento, puede expresar sensualidad, monotonía, tristeza. Ejemplos: meditación, relajación, reflexión del destino/futuro
  • In Crescendo: Planos breves de dramatismo con planos largos de relajación. Ejemplo: discusiones que parecen llegar a su fin y se reavivan, una pausa en el peligro antes de un giro inesperado o incio lento antes del aumento de la acción en forma gradual.
  •  Arrítmico: Planos largos y cortos sin orden o tonalidad especial. Pueden cambiar repentinamente para aportar sorpresa o dramatismo.

Y bueno, miren no creo que sea necesario explicar cómo los “planos” y definiciones pueden ser aplicados a los textos. La mayoría tiene un ritmo arrítmico antes de encontrar su estilo narrativo, porque todos lo tenemos y todos pasamos por no saber aprovechar los recursos, la cosa es aprender, aplicar y escribir, escribir, escribir al infinito que esto no se aprende ni se domina por osmosis.

Otra de las partes importantes de identificar estas cosas y practicarlas es que todo puede ser usado de distintas formas, mezclando e innovando. La experimentación narrativa siempre es bienvenida. Es necesaria.

Pero por si acaso ocupan algo màs gráfico, antes de irme les voy a dejar un ejemplo que Gary Provost escribió en su libro 100 Ways To Improve Your Writing por alla de 1985 (y tal vez en otra ocasión les cuente el cuento de los tres párrafos… pero no será hoy).

Esta frase tiene cinco palabras. Aquí hay otras cinco palabras. Está bien escribir frases así. Pero muchas juntas suenan monótonas. La lectura se vuelve aburrida. El sonido empieza a zumbar. Es como un disco rayado

Y ojo lo aquí expuesto son cosas que he aprendido a la mala, digeridas y con manzanas. Repito que experta no soy pero si algo de aqui te sirvió ¡perfecto!,  si no pues ni modo. La siguiente entrada de estas es sobre otra de las cosas que les he estado comentando casi a todas las participantes del Reto Anual 12 Meses 12 Relatos: La frecuencia en la narración y la tijera.  

Si participan en mis retos y tienen dudas de esto o quieren una entrada de algo específico pueden dejar un comentario aquí abajo, intentaré contestar si no es algo que ya esta implicito o explicito en el texto (y no hago sus tareas).

Nos vemos en unos días, empiecen a trabajar esos relatos yo sé que con la cuarentena y la situación las cosas pueden ponerse pesadas pero intentar hacer algo que ya hacías antes de esto y era parte de la rutina (nuestros relatos de cada mes lo son), puede ayudarte a sobrellevarlo. Sobrevivan. Quedense en su casa. Plis.

1 comentario en “El ritmo del relato | Divagaciones”

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