Divagaciones

¿Y qué te gustó de mi?

Preguntaste un día mientras esperábamos te dije que no sabía, que simplemente me habías llamado la atención. ¿Qué me gusto? No tenía ni puta idea. 

Ahora meses después quisiera responder tu pregunta con algo simple pero no puedo, tal vez no te conforme la respuesta; pero fuiste un vendaval que se llevó lejos el dolor de recuerdos que me negaba a soltar.  

Fuiste un instante de alivio, la chispa que me hizo reír y disfrutar de los instantes después de meses en un espiral de autosabotaje . Y entre una cosa y otra después de días -semanas- pensando empecé a descubrir con la lengua entre los dientes que me gustó de ti.

Y ahora puedo decir que lo primero fue tu voz lejana y el porte -aún en pijama-  porque contra pronóstico una parte de mi te vio mucho antes de aventarme como adolescente estúpida a tomar tu mano.

Hoy con sencillez afirmó que me gusta tu presencia serena, el tono de tu voz cuando cantas una melodía triste. La sonrisa franca y lo expresivo de tus ojos.

Los comentarios que pueden ser la prueba de tu ingenio o lo mas tonto del universo, la espalda ancha que veo cuando me adelantas y la curva de tu cuello. Como enredas tus dedos en mis cabellos y que siempre tienes una pregunta en la punta de la lengua. 

Que conozcas sobre cosas que yo no comprendo, tus ideas para crear mundos que se mezclan con las mías, como cocinas con calma y disfrutar una buena comida. Me gusta sin duda también como me jalabas a tu lado al dormir en la misma cama, que fueses mi almohada. 

Tus brazos fuertes y cuerpo cálido aún en noches heladas, que no te quedas estático y la sed de aventura que corre entre tus venas. Como dices que si cuando te propongo algo nuevo dejándote llevar. 

Y si hoy me preguntas otra vez , que me gusta de ti seguiré sin poder darte una respuesta sencilla, pero podré reírme de alivio porque si tienes tiempo puedo enumerar varias cosas más. 

Lo que me lleva a pensar si sabrás que estuve a punto de huir, de no llegar a nuestras primeras salidas más de una vez ¿por qué? Por pendeja, pero me alegra no haberlo hecho, después de todo gracias a ti volví a ser mas “yo” , significas mas de lo que puedes pensar. 

Cuando te digo que me recuerdas a mi a tu edad no son palabras vacías. Y hoy que me han preguntado qué si volvería  a repetir aquí o allá,  no tuve que responder porque al parecer mi cara y la sonrisa que se me quedó pegada gritaba un ¡si!. 

Porque al final del día se que sería jodidamente divertido tener tu presencia rondando otra vez por aquí. Y ya sólo te puedo decir que te extraño -y te extrañan- imbécil.

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