Relatos

Aceptación

A veces , sin querer me encuentro pensando en ti. Recordándote en los silencios y las risas, un instante, un minuto u horas enteras. Tu recuerdo ya no me desgarra, llega cálido con un sabor a nostalgia y anhelo. Si cierro los ojos puedo escucharte, tu voz grave diciéndome al oído alguna estupidez en francés y sonrío. 

Ya sé sonreírte de nuevo, a veces en las noches frías puedo reencontrarme con las sensaciones que guarda mi memoria y recrear en mi mente la calidez de tus abrazos. Hoy sé, que a pesar del tiempo y los caminos te sigo queriendo. Que a pesar de habernos hecho tanto daño no te he sacado de mi, que no quiero hacerlo.

Nuestro pasado podrá venir una y otra vez, pero yo ya he hecho las pases con él, contigo. Y conmigo también. Me rio de mi al imaginarme frente a ti una vez más, porque sé que en cuanto esté ahí a unos pasos de tu figura alta y desaliñada querré correr a ti. 

Sin pena, sin ganas de volverme a marchar . Querré ocupar mi lugar bajo tu cuello y entre tus brazos . Y te voy a ver a los ojos para intentar leer tu mente , mientras me pregunto si tú también quieres volverlo a intentar, si estás tan seguro como yo de qué podemos hacerlo funcionar . 

Y en el último instante sabré que no, que la fantasía ha muerto pero aún así puedo abrazarte y seguir el camino, dejando el quizás escurrir entre los dedos con una sonrisa sincera y un te quiero aferrado al corazón. 

Relatos

Lo que no volverá

Si cierro los ojos puedo sentirte a mi espalda, con el brazo cruzado sobre mi dándome calor en las noches frías y sofocándome en las de verano . Si me concentro puedo olerte, fresco y sutil; puedo recordarme y sentirme acurrucada en tu pecho, con la cabeza enterrada en tu cuello. El lugar donde aprendí a reír y llorar contra tu piel .

Confié tanto en ti que te mostré los miedos que me asaltan en la primavera y te abrí los recuerdos de invierno. Te convertí en mi puerto seguro, en lo que más quiero. Pero, también vuelve a mi en un descuido ese aire que me golpea las mejillas y me recuerda que no eres perfecto. Que en ti existen cosas que no van a cambiar que tu pasado es fuerte y pudo más que yo . 

Y lloro contra la almohada mientras me retumban por dentro tus opiniones tan contrarias a la mías, mientras me ahogo en la mezcla de recuerdos que eres para mi . Me regodeo en la miseria de no tenerte y saber que fue culpa mía por no saber ser. 

Pero una ligera parte de mi me grita que sea fuerte, repite una y otra vez que no somos el uno para él otro; que somos tan diferentes . Que el esfuerzo no fue suficiente y que nunca lo será. 

Porque no importa si nos dejamos la piel y se nos secan las lágrimas, ninguno va a cambiar . Hare (mos) rabietas , gritare (mos) al viento cada uno a su manera y al final del día solo quedarán recuerdos. Y el eco de nuestros susurros retumbará en nuestros oídos mientras seguimos avanzando y nos dejamos atrás un trocito de alma que no volverá.