Las viejitas

Cuando muera

A lo largo de mis veinte años he ido acumulando una serie de objetos curiosos, de valores sentimentales o simplemente por su rareza, que van desde unas canicas de colores estrafalarios, pasando por libros de ciencias obscuras y otros realmente viejos ( de 1854) hasta mi colección de peluches de la serie “Pequeños Pensadores” que van desde el despeinado Einstein hasta Poe , pasando por Kant y e Demonio.

Y ahora que ando enferma y un amigo me pregunta que si le dejo mis peluches, me he puesto a pensar en lo que pasara con todos esos libros que tengo guardados en cajas o siguen bajo la cama y los que están en el nuevo librero y los que seguramente acumulare a lo largo de los años que me queden.

En definitiva, si se pudiera dejar un testamento virtual lo haría en este mismo instante y afortunado seria a ese que le tocara quedarse con los Derechos de Autor de todas mis obras, poemas y escritos.

¿Qué eso último sorprende? pues si todo mi material esta registrado, si acaso faltaran los  escritos de estos dos últimos meses, pero eso es por falta de fondos.

Pero en lo que estaba, a quien le heredaría mi cuenta en Potterfics, lo mas seguro es que a Chema, pues hay muchas cosas de él en ese lugar, y digo la segunda porque la primera ya es propiedad de Samira.

A Mario si como el quiere le dejaría los Científicos de mi colección de peluches , y Chema los escritores y claro el Lic. Espejel se llevaría los sociólogos, porque no todos los licenciados son abogados el es Licenciado en Sociología con ellos seria feliz.

A mi hermano tal vez todos mis mangas y mis series de anime que siguen guardadas bajo llave en un cajón, a Cesar le haría mandar su montón de hojas sueltas y escritos que hice para él añidiendo esa agenda/diario de nuestro año juntos, que es uno de los mejores que tengo y sólo por el hecho de torturarle la memoria, hay veces que puedo ser tan cruel.

A josh las viejas fotografías de los días de caza y las horas frente a los instrumentos que nunca conseguí tocar y tal vez una venda morada que aun se guarda en un cajón con esa que me vendaron las costillas la primera vez que me las rompí.

A Samira el viejo tarje que se que quiere los trofeos de animación que se quiere colocar en su repisa como si fueran solo sus logros y no los de un equipo…

Pero sinceramente tal vez nada de eso dure a mi muerte… puede que en un arrebato lo destruya todo, porque al fin y al cabo… soy de la idea de que el muerto se muere con todas sus cosas.  O al menos eso debe hacer.

aunque al final “Cuando Muera” solo los que queden con vida sabrán lo que harán con lo que deje en la tierra de los vivos.

Las viejitas

Fantasía

El calor aplastante embargaba el ambiente, la voz rasposa y pausada del docente le hacía sentir como un arrullo de esos con el que el abuelo le comenzaba a contar viejas historias de soldados y jinetes vestidos de oro y plata perdidos entre las brumas de su vieja memoria.

Llegaba hasta su lugar justo en medio de esa aula una brisa cálida, cargada de olores desagradables y algún alcohol perfumado de ese que se te impregna hasta en la piel y te embota el cerebro por el exceso de dulzura en su aroma, de ese que venden en las tiendas comerciales como “eu perfiume” de una botella grande y una chica por 30 pesos,

Y su mano  moviéndose mecánicamente sobre el papel amarillento de las libretas recicladas que eligió para este semestre escolar, y ahora que ese chico alto se ha sentado frente a ella desiste de intentar ver la pizzara blanca y la verde donde el profesor dicta su clase, o para ella anota garabatos en tiza que no distingue y poco le importan en ese instante.

Su mente se va alejando de ese lugar lleno de personas de las más variadas, las cuales apenas si reparan en su existencia más que para dirigirle miradas airadas por haberse atravesado en su camino o algunas que ya le han visto antes, que le miran con rencor por antiguas batallas intelectuales perdidas.

Comienza trazando líneas sin sentido sobre una hoja blanca que ha sacado de su mochila con forma curiosa de galleta con lentes que más de uno ve con burla y de un instante a otro ella ya no se encuentra dentro de ese lugar, ha dejado de sentir la silla dura bajo ella, ya no llega a ella el aroma dulzón de la “vieja” de aun lado, ni el sudor del chico de enfrente.

Ella está  lejos,  ya se imagina tranquila en la mitad de su cuarto totalmente arreglado como lo sueña desde hace meses, con la mitad de paredes azules llenas de rosas de papel , las otras con tonos naranjas y rosas que le dan un aspecto de atardecer y el techo negro totalmente lleno de estrellas de gis y colgantes de papel, su única luz la luz del atardecer que ce justo sobre su “puff” de color morado.

Sentada justo aun lado de la ventana, y cerca de ella esa esquina llena de libros cargados de fantasía, y exactamente del otro lado un mueble lleno de libros serios y de sociedad, clásicos junto a los de textos sociales desde Kant, hasta Maquiavelo, pasando por Freud y aun como viejos rastros de sus búsquedas espirituales un viejo Corán.

Y en una mesita frente a ella una vieja taza de colores y un tazón lleno de cereales junto a una tetera de acero, y junto a todo eso una botella cargada de vino tinto dulce

Si ahí se encuentra, pero al final un golpe de carcajadas la regresa a la realidad, y sigue aquí, rodeada de personas escandalosas y totalmente desconocidas que le roban su aire, su espacio pero que al final del día le son totalmente indiferentes.


Escrito del segundo día de clases, matenme señores no supe ni de que trato la clase…